Por qué empecé
A mis amigos siempre les digo que llevo dos años «transicionando hacia lo natural».
Y es literal: poco a poco he ido cambiando cada cosa que compro, de lo artificial a lo natural. Primero la cosmética, luego la limpieza de casa, después la ropa. Me di cuenta de que el consumo en exceso no iba conmigo. Empecé a comprar menos y mejor: cosas que duren, que no sean perjudiciales para mí, para mi familia ni para el entorno.
Cuanto más investigaba sobre los químicos que usamos a diario, más claro lo tenía: quería vivir de la forma más natural, sostenible y consciente posible. No es un cambio perfecto ni de un día: voy probando, descartando y quedándome con lo que funciona. Aquí comparto lo que uso de verdad, por si te sirve.
Mi regla: si es bueno para mi cuerpo, para mi familia y para el entorno, se queda.